jueves, 10 de mayo de 2012

Dark Shadows y las rebajas

Algo bueno tenía que tener este país, y es que estrenan las películas los miércoles. Así que mientras vosotros, mortales españoles, como muy pronto la podreis ver en los cines el viernes.

Ayer tuve suerte y pude salir pronto del laboratorio, así que fui a la sesión de las 18:45. Y como compré pronto la entrada me dí una vueltecilla por las tiendas de un centro comercial que está en la calle de al lado de los cines y, oh sorpresa, ¡¡rebajas!! Estos franceses lo hacen todo antes que nosotros: estrenar las películas, poner las rebajas... Y es muy práctico, te compras ropa de temporada cuando empieza la temporada. Además suelen tener muy buenos descuentos desde el principio (no sé cómo serán las segundas y terceras rebajas, si es que las tienen).

¿Que si me compré algo? Por favor, qué poco me conoceis, sabeis que no me puedo resistir a gastar dinero, tengo alma de millonaria (a ver cuándo se me pone el cuerpo también). Pasé al lado de una relojería y ví este estupendo reloj swatch con un 30% de descuento, con lo que se quedaba al módico precio de 26€. Así que lo compré y ahora estoy feliz como una perdiz (con qué poco me conformo...).

Bueno, al lío, la película. Los cines pequeñitos (eran los únicos que la ponían en versión original) pero las butacas comodísimas, tenían un respaldo lumbar fantástico. Me llamó la atención del cine que no vendían comida, y nadie nadie se puso a comer ni a beber nada (o al menos yo no lo oí). Tras un millón de trailers (hay cosas que son iguales en todos los sitios) empieza la película, versión original subtitulada en francés (un lío de idiomas, me costó un poco pasar de los subtítulos para no liarme).

Y como prometí no espoilear, sólo deciros que me gustó mucho, la estética muy Tim Burton, y todos los actores están geniales. No os la podeis perder. A partir del viernes en vuestro cine favorito.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Elecciones a Presidente de la República

Escribo esta entrada a petición de Ysa, aunque la verdad tengo poco que contar. 
Cuando supe que justo en mi primer fin de semana en Francia tendría lugar la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas me alegré: iba a ser testigo del acontecimiento en el propio país, ya que todos los pronósticos daban vencedor a Hollande y Sarkozy dejaría de ser Presindente de la República, y con él 17 años (creo) de gobiernos de derechas en Francia.
Los días previos no oí hablar mucho del tema a mis compañeros, aunque sí que se posicionaban en general a favor de Hollande, o más bien en contra de Sarkozy. Sin embargo en la televisión sí que estaban con el tema a todas horas, incluso ví un ratito del debate televisado entre los dos candidatos.
Como todos sabeis, el vencedor de las elecciones fue François Hollande, candidato socialista.
Aquí en Francia está prohibido hacer públicos los resultados de los sondeos a pie de urna hasta las 8 de la tarde, que es cuando cierran los colegios electorales. Pues bien, en la televisión pude ver como pantallas gigantes en las principales calles de París anunciaban una cuenta atrás para luego mostar la foto de Hollande como ganador. En la calle el sentimiento general era de locura, la gente gritaba y chillaba y todo el mundo estaba contentísimo. Sólo ví lloros y lágrimas en la sede del partido de Sarkozy.
Aquí en Nancy sin embargo no pude ser testigo de mucha euforia (por ser la ciudad fantasma en días festivos), eso sí, pitidos de los coches en la calle sí que hubo en el justo momento en que se supo el resultado (igualito que aquí cuando se ganan los partidos de fútbol). Y al día siguiente ni un solo comentario en el laboratorio, así que mucho más no os puedo contar.
Aquí os dejo un enlace de la web de Ignacio Escolar con el programa electoral de Hollande, si tiene intención de cumplirlo es para morirse de envidia, pero ya veremos.

Comentarios

Aún tengo esperanza. Pensaba que no me comentabais (sólo los de siempre, no os penseis que os vais a llevar algún regalito por ser los comentaristas nº1) porque no nos daba la gana, pero igual es porque no podíais.
Hasta hace un ratito sólo podían comentar los que tuviesen cuenta google o no sé cuántas más cosas. Ahora ya puede comentar todo el mundo, sólo con poner el nombre (anónimos también, pero espero que no sea el caso).
Asi que, queridos amiguitos, comentad, si no quereis sufrir mi ira a mi vuelta de gabachilandia.

domingo, 6 de mayo de 2012

Ecole de Nancy

Hoy, aprovechando que es primer domingo de mes y la entrada es gratuita, he ido a visitar el Museo de la Escuela de Nancy, desafiando a los elementos (para variar, está lloviendo).
La Escuela de Nancy es el movimiento Art Nouveau que tuvo lugar en la ciudad a principios del siglo XX. Toda la ciudad está llena de muestras de este movimiento, y tiene cosas muy bonitas y curiosas.
El edificio desde la calle no parece gran cosa, no destaca mucho, pero cuando entras te das cuenta de que lo mejor da al jardín.

Imágenes de la fachada interior del Museo

En el interior, una muestra de muebles, vidrieras, habitaciones enteras, jarrones de vidrio... Aquí os dejo algunas fotos

Interior del Museo de la Escuela de Nancy

Y por último, me fui a visitar (por fuera, hoy no estaba abierta) la Villa Majorelle, primera casa hecha completamente al estilo Art Nouveau en Nancy

Lo más bonito es la señal de prohibido aparcar

Otro día haré las rutas del Art Nouveau y os enseñaré más edificios emblemáticos de este movimiento. Hoy no, que llueve.

viernes, 4 de mayo de 2012

Las comidas

Iba a escribir esta entrada ayer por la tarde, pero me di cuenta de que escribir sobre comida cuando estás al borde de la hipoglucemia no es conveniente, así que la he dejado para hoy.

Cuando llegué aquí el año pasado y le pregunté a mi jefe sobre la hora a la que salían a comer casi me da un pasmo: 11:30. Yo me imaginaba que sería sobre las 12 y media o así, pero mis compañeros deben ser como nosotros en Zaragoza, de los que van en el primer turno de comidas.
No os penseis que entran a trabajar prontísimo y entonces hace mil horas que han desayunado, qué va, estos llegan entre 8 y 9 al laboratorio, y lo primero que hacen es prepararse un cafe. Yo les veo picoteando toda la mañana, y cuando llegan las 11:20 ya están nerviosos por salir a comer. Así que a las 11 y media ya estamos en el comedor.

El comedor es el típico: llegas, coges bandeja y cubiertos, y empiezas a elegir la comida. Aquí te cobran según lo que coges (cuando estuve en París era precio fijo). Primero los entrantes, que suelen ser ensaladas que te haces tú mismo, y embutidos. Yo nunca cojo entrante porque suficiente tengo con acabarme el plato principal. Luego le dices a la chica lo que quieres de plato principal y los acompañamientos. Es un error pedir patatas fritas porque llenan el plato con patatas y luego ponen encima tu comida, eso es imposible de comer. Es mejor pedir patatas y algo más (yo suelo pedir verduras) y así no es tanto. Y después eliges el postre (es muy difícil no caer en la tentación de coger los miles de pasteles que hay, yo elijo siempre fruta) y ya pagas. El método de pago me gusta mucho, porque tenemos una tarjeta que se recarga, y sólo tenemos que ponerla encima del lector y la cajera te cobra lo que tenga que ser en función del tipo de tarifa que tienes. Mucho más práctico que los vales del comedor.

Ya tienes tu comida y te sientas en la mesa. Alguien va a por agua (nadie se pelea por no ir a por la jarra ni hace sucias triquiñuelas) y entonces empieza la competición: no comen, engullen. Hablan y comentan de vez en cuando, y no les importa hacerlo con la boca llena. Y dejan el plato limpio limpísimo, no quedan ni las raspas. Ayer dejé un trozo de pan sin comer y mi plato era el que más "desperdicios" tenía. ¡Cómo rechupetean el hueso de la chuleta! En media horita se han sentado, han vaciado el plato y se han levantado.

Consecuencias de comer a las 11:30: te hinchas y estás llenísimo hasta más o menos las 4 de la tarde, ¿y luego? empieza un hambre voraz que te hace querer comer todo lo que pillas. Pero no tienes nada (grave error no traer una pieza de fruta, un buey o algo para comer a media tarde), y ves que el experimento se alarga y alarga y alarga... Y al final llegas a casa a las 7 y te parece tardísimo para cenar, estás débil y sin fuerzas y haces un montón de comida, te la comes ansioso y te das cuenta de que has cenado demasiado, pero sigues teniendo ganas de comer (debe ser instinto de supervivencia, comer por si vuelven a pasar un millón de horas hasta tu próxima comida).

Cuando te acostumbras al horario no es tan malo, pero para un español es difícil. Ellos se sorprenden de que a las 11:30 haya gente tomando el café de por la mañana y esas cosas, a mí me parece mucho mejor que meterse un filete en el cuerpo.


miércoles, 2 de mayo de 2012

El viaje infernal

3:34 h. Cojo un autobús en Zaragoza, destino Madrid Barajas T4 (por suerte es un SUPRA Economy, estoy sentada yo sola y el asiento es comodísimo y abatible). Más o menos durmiendo a ratos, casi ni me entero del viaje (un par de bufidos fueron suficientes para que la chica del asiento de detrás no usase mi asiento como saco de boxeo).

7:05 h. Llego al aeropuerto. Facturo mi maleta rapidísimo y me voy a desayunar. Lo mío normalito, un mini bocadillo y un té con leche. Increible lo que la gente es capaz de meterse entre pecho y espalda a esas horas, sobre todo en cuanto a bebidas alcohólicas. Me gustan las tazas del aeropuerto, pero no me la llevo (hoy he tenido que comprarme una para la residencia, así que me he arrepentido de no haberla echado a la mochila, aunque me habría muerto de la vergüenza si me pillan).

Como veis, la taza es chulísima

10:00 h. Sale mi vuelo, destino Paris Charles de Gaulle. Me toca ventanilla, encima del ala. No sé si eso es bueno o malo, pero siempre siempre me toca estar encima del ala en los aviones. Vuelo más o menos tranquilo, al lado de una pareja de franceses que se querían mucho muchísimo (puag).

Creo que ese es el momento en que entramos a Francia por la Costa Azul

12:05 h. Llego a Paris Charles de Gaulle. Nos dan a todos los pasajeros una florecita, por lo visto es típico del 1 de mayo, porque en Nancy también las llevaba todo el mundo. Cambio de terminal para ir a la estación de TGV. Como y leo un rato (gracias Martita por Game of Thrones, me va a durar un suspiro). Mi primer tren llega tarde y sufro un poquito, pero no pierdo el segundo.

Así es como está hoy la pobre flor

15:45 h. Llego a la estación Lorraine TGV, que está en medio de la nada. Me dispongo a coger el bus navette para llegar a Nancy, que se supone que cuesta 4.5€, pero oh sorpresa, resulta que en marzo la empresa dejó de ofrecer el servicio y los que lo ofrecen ahora cobran 10€. Así que por el "módico" precio de 10€ me llevan en bus hasta Nancy. El viaje es más o menos media hora, atravesando los bonitos campos de Lorraine.
Creo que lo amarillo es colza


16:30 h. Llego por fin a Nancy. Estoy muertecita. Cojo el tranvía, veo que del año pasado a este el bono de 10 viajes ha subido 1.5€ (ahora cuesta 8.5€). Llego a mi residencia ¡por fin!. Me pego una ducha y salgo a dar un paseito para buscar algo que cenar. No me da tiempo ni a dar dos pasos desde que me bajo del tranvía y ya me asalta un tipo por la calle para preguntarme por un lugar. Le digo que ni idea de dónde está y automáticamente me pregunta por toda mi vida: que si soy estudiante, que si estoy de turismo... Recuerdo que no tengo que ser un alma cándida y que no tengo que hablarle a la gente y le digo sin más que me voy. Me sigue un ratito hasta la Plaza Stanislas, pero o se cansa o le despisto, porque ya no le ví más.

Plaza Stanislas, el centro neurálgico de Nancy


Este fue mi día de ayer. Cansada a más no poder. Seguiremos informando (tranquilos, no os pienso relatar minuto a minuto cómo son mis días aquí).

domingo, 29 de abril de 2012

Volvemos a la carga

Hola a todos.

Si no recuerdo mal, esta es la tercera reapertura de mi blog. Esta vez vuelve para contaros mis aventuras y (más probablemente) desventuras por tierras galas, inspirado en aquellos relatos de ciertos amigos que decidieron narrar por esta vía sus vivencias californianas.
El día 1 de mayo pondré rumbo a Nancy (Lorraine), lugar donde ya hice una estancia breve el año pasado, y me quedaré probablemente un mes.
A partir de hoy os iré contando qué tal me va por aquellos lares, cómo se portan mis amigos los rancios del laboratorio, cómo van saliendo los experimentos...
Espero que os animeis a comentar y que me hagais compañía todo este tiempo.
Gabachos, allá voy.